Los principales factores en el crecimiento de los árboles en altura son el número de nudos que se dan durante la temporada de crecimiento y la longitud de las distancias internodales. A este proceso contribuyen factores medioambientales, como la disponibilidad de agua, la calidad del suelo y las variaciones climáticas, entre otros. También influye el momento en que empieza el crecimiento de los nudos y el momento en que empieza a aumentar la distancia internodal. A su vez, esto se correlaciona directamente con la variación en la producción de hormonas vegetales y con cómo se desarrollan los brotes y las hojas.
En este artículo desarrollo el control en crecimiento en altura de los árboles mediante la activación o inhibición de los brotes mediante hormonas, en lo que se llama dominancia apical y crecimiento lateral. Más tarde hablaré de a qué llaman dominancia basal en el bonsái. Pero antes de todo, definiré el sistema de ramificación.
Sistema de ramificación de las plantas
En botánica, las plantas se clasifican atendiendo a su ramificación de la forma que se muestra en el siguiente diagrama. De acuerdo con este sistema, los árboles suelen crecer de forma monopódica, es decir, su eje principal crece más que las ramas laterales.

Dominancia apical y crecimiento lateral
En muchas especies, el tallo intacto del ápice es el que presenta crecimiento predominante, mientras que se inhibe el crecimiento de las yemas laterales. Así, estas plantas pueden mantener su forma monopódica. A este fenómeno se le llama dominancia apical.
Si se troncha o se seca el tallo del ápice, las yemas axilares salen del estado latente y crecen. Es decir, se estimula el crecimiento lateral.
Mientras la yema terminal esté intacta, segrega auxina y giberelina, que estimulan una rápida división celular en el cámbium. Esto contribuye al engrosamiento del tallo. Además, el flujo de auxina proveniente de la yema terminal es parcialmente responsable de la inhibición de las yemas laterales, lo que conlleva la dominancia apical.
Por contra, la citoquinina, otra hormona vegetal, se produce al troncharse o secarse el tallo del ápice, y estimula el crecimiento de las yemas axilares.
La auxina y la citoquinina son claves para el control de la ramificación de los tallos.
Además, se puede influir en la fuerza de la dominancia apical mediante la nutrición de la planta. Así, si suministramos minerales y la planta cuenta con iluminación adecuada, la dominancia apical se estimula.
La poda y la dominancia apical
Cuando se poda la yema terminal, se elimina la principal fuente de inhibición de las yemas axilares. En consecuencia, estas yemas empiezan a crecer. Esto suele provocar que la planta se haga más frondosa, al aumentar las ramas laterales.
No obstante, debe eliminarse la yema terminal con precaución. Las especies que usamos para los bonsáis necesitan un ápice. Muchos quedan afectados al podar el ápice. Otros, como los pinos, pueden morirse. Por tanto, si queremos eliminar el ápice para reducir la altura de nuestros árboles o fortalecer las ramas bajas, debemos sustituirlo por otra rama inferior que actúe como ápice.
Los términos dominancia apical y basal entre bonsaistas
La mayoría de las especies que se utilizan en bonsái tienen, en mayor o menor medida, una ramificación monopódica. Ocasionalmente, algunos aficionados pueden trabajar con especies poco habituales en bonsái, que pueden tener otro sistema de ramificación, como la vid (Vitis vinifera1), que tiene una ramificación simpódica monocasia.
Así, dado que prácticamente todas las especies usadas en bonsái son monopódicas, presentan dominancia apical. Por ese motivo, los bonsaistas han podido observar que, en sus árboles, el vigor de crecimiento es mayor en el ápice y disminuye hacia las raíces. Esto les ha llevado a definir tres zonas principales de vigor, que se muestran en el siguiente diagrama), las cuales son una guía de la intensidad con la que deben podar o pinzar sus árboles.

Por tanto, para los bonsaistas que sus árboles presenten dominancia apical significa que el ápice y las ramas altas brotan con más vigor y, por tanto, deben podarlas o pinzarlas más. Las zonas medias de la copa tienen un vigor intermedio, por lo que se pinzan y podan un poco menos. Finalmente, la zona inferior de la copa es la que tiene el vigor más débil, así que se poda o pinza menos que las dos anteriores. De este modo, los bonsaistas dicen que equilibran el vigor del árbol.
Sin embargo, en algunas especies usadas frecuentemente en bonsái, como las azaleas (Rhododendron spp.) o el boj (Buxus sempervirens), los aficionados al bonsái observan que las ramas más bajas crecen con más vigor que las altas. Así se invierte las zonas débiles y fuertes, lo que a su vez implica que para distribuir el vigor del árbol, deben podar o pinzar con más intensidad las zonas bajas y menos las superiores. Por este motivo, los bonsaistas dicen que las especies con más vigor en las ramas bajas que en las altas presentan dominancia basal.
Es importante resaltar que la dominancia basal no es un término propio de la botánica. Como he intentado explicar en este artículo, de forma simplificada, el mecanismo de crecimiento de las ramas supone un equilibrio entre la dominancia apical y el crecimiento lateral y que, en el control de la ramificación intervienen varios procesos, los cuales a su vez se rigen por distintas sustancias, incluídas hormonas vegetales.
Notas
- Consulta el artículo Nombres botánicos para conocer los detalles sobre cómo escribir los nombres de las plantas. ↩︎
Referencias
Everett, T.H., Berlyn, G.P. y Weber, L.M. (21 de febrero de 2026). Tree. Sección Tree structure and growth, subsección Tree height growth. Encyclopedia Britannica. Fecha de consulta: 11 de marzo de 2026. Disponible en https://www.britannica.com/plant/tree
Profesores de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE). (2019). Morfología de las plantas vasculares. Tema 1.4: Sistema de ramificación. Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE), Corrientes (Argentina). Fecha de consulta: 11 de marzo de 2026. Disponible en https://www.biologia.edu.ar/botanica/tema1/1-4ramifi.htm
Shimizu-Sato, S., Tanaka, M. y Mori, H. (30 de octubre de 2008). Auxin–cytokinin interactions in the control of shoot branching. Plant Molecular Biology (2009) 69:429–435. https://doi.org/10.1007/s11103-008-9416-3


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