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Recipiente utilizado como maceta para plantar bonsáis y kusamonos. La kurama permite simular que un árbol crece al abrigo de un risco, bajo el saliente de una roca o en una hornacina en una ladera pedregosa. Por tanto, la kurama tiene forma de L, de modo que el bonsái está plantado en la parte baja y parte de la trasera del árbol queda al resguardo de la parte alta de la kurama. En el caso de una kurama muy grande, puede llegar hasta el ápice del árbol, por lo que tiene forma de C. Además, la kurama tiene una superficie irregular y rugosa que simula la piedra al abrigo de la cual crece el bonsái.

Las kuramas originales son de piedra. Se recogen del campo y se limpian para utilizarlas. No se pulen ni se arreglan con herramientas.

También se pueden comprar kuramas hechas de cerámica por artesanos, e incluso algunas se fabrican con fibra de vidrio para darles mayor durabilidad. Las kuramas artificiales imitan las formas de la piedra natural y presentan colores neutros y sin brillo. Suelen ser de mayor tamaño que las naturales, por lo que se pueden usar para paisajes pequeños o con árboles un poco más grandes. Estas kuramas suelen tener agujeros de drenaje.

Kurama
Kurama natural de granito
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