El humus es una mezcla heterogénea procedente de células animales y vegetales muertas que se han descompuesto por completo mediante la acción de bacterias, hongos e invertebrados, que son carroñeros, saprófagos y saprofítas.
Téngase en cuenta que la descomposición de la materia orgánica se realiza en varias etapas. El humus es el estado estable final de esta descomposición, mientras que el compost es un estado activo anterior.
Además, las células de origen vegetal no se descomponen en sus elementos básicos (nitrógeno, fósforo, carbono, etc.), sino que forman cadenas de moléculas muy largas y complejas que se quedan en el suelo y resultan más difíciles de degradar para los microorganismos.
Por otra parte, el humus se forma a través de un proceso en varios pasos:
- Adición de nuevos residuos a la tierra, como hojas, raíces, etc.
- Fragmentación de la materia en trozos más pequeños mediante la acción de cierta fauna, como lombrices, ácaros o colémbolos.
- Descomposición microbiana de los residuos orgánicos, tales como hojas, plantas muertas y restos de animales, en compuestos más simples. En esta etapa, las bacterias y los hongos segregan enzimas que degradan la celulosa, la lignina y las proteínas.
- Síntesis de los derivados de la acción microbiana y la degradación parcial de compuestos en moléculas complejas más estables, llamadas sustancias húmicas.
- Estabilización del humus mediante el anclaje a arcillas y óxidos metálicos que impiden que la descomposición continúe.
Este proceso tarda en producirse desde unos pocos meses hasta varios años, y produce una sustancia rica en carbono (50% – 60%), nitrógeno (6%) y pequeñas cantidades de fósforo y azufre.
En general, existen muchísimos humus y sustancias húmicas, tanto en cantidad como en tipo, en cualquier suelo natural donde haya vegetación.
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